|
Gracias Señor, por el regalo de tu Espíritu.
Gracias por tu presencia sorprendente en lo
profundo de mi corazón. Gracias por la huella de
tu paso, por tu trabajo paciente en mi interior.
Necesito que me des valor y fuerza para
reconocerme necesitado de ti, porque sólo así
puedo consentir que me conviertas en instrumento
de tu paz.
Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo,
inspírame siempre:
lo que debo pensar,
lo que debo decir
y como decirlo,
lo que debo callar,
lo que debo escribir,
cómo debo actuar
y lo que debo hacer
para procurar
tu gloria, el bien
de las almas y mi propia santificación.
Oh Jesús,
en Ti está
toda mi confianza.
Amen.
|