Ana Catalina Emmerick (1774 - 1824)
Mística alemana y Religiosa
Agustina
Alma víctima, ofreció enormes sufrimientos
viviendo la Pasión de Nuestro Señor. Dios le
concedió muchos dones místicos, entre ellos,
visiones, estigmatización, locución,
éxtasis, etc.
En los últimos años de su vida se sustentaba
solamente de la Santa Eucaristía.
Fue exclaustrada a la fuerza por la invasión
napoleónica. Inválida y estigmatizada, vivió
la pasión de Jesucristo.
Escribió:
La Dolorosa
Pasión de Nuestro Señor
Jesucristo
Será pronto beatificada
Bautizada el
día de su nacimiento, el
8 de septiembre de 1774, en una
granja del pueblo de Flamske, en Coesfeld,
cerca de Dülmen, diócesis de Münster,
Westfalia, noroeste de Alemania.
Desde los cuatro años de edad tuvo
frecuentes visiones de la historia de la
Salvación. Tras muchas dificultades causadas
por la pobreza y oposición
de su familia,
ingresó a los 28 años de edad en el
monasterio de Agnetenberg, en Dülmen.
Suprimido el monasterio por las autoridades
civiles, se trasladó a una casa particular.
Desde 1813 en adelante, la enfermedad la
obligó a la inmovilidad.
«Llevó consigo los estigmas de la Pasión del
Señor y recibió carismas extraordinarios que
empleó para consuelo de numerosos
visitantes. Desde el lecho desarrolló un
gran y fructífero apostolado», constató el
prefecto de la Congregación de las Causas de
los Santos, el cardenal José Saraiva Martins,
al leer el decreto de reconocimiento del
milagro ante Juan Pablo II.
Desde ese mismo año
no tuvo más alimento
que la Comunión, y pasó por tres exhaustivas
investigaciones de la diócesis, la policía
bonapartista y las autoridades.
Los últimos años de su vida
experimentó místicamente la pasión de
Jesucristo y trataba de describir en
su dialecto bajo alemán las visiones
cotidianas de lo sobrenatural que ella misma
encontraba indecibles.
Un notable escritor
alemán, Clemens Brentano, al tener noticia
de ello, se convirtió y permaneció al pié de
la cama de la enferma copiando los relatos
de la vidente desde 1818 a 1824. Dos veces
al día el escritor acudía a visitar a Ana
Catalina para copiar
en sus diarios los apuntes, y regresaba otra
más para leérselos a la monja inválida y
comprobar así la fidelidad de lo trascrito.
El lunes 9 de febrero de 1824 murió
consumada por las enfermedades y las
penitencias.
Al fallecer la religiosa, el escritor ordenó
el material depositado en sus diarios.
Preparó un índice de las visiones y la
edición de «La Dolorosa Pasión de Nuestro
Señor Jesucristo». El libro fue un
acontecimiento mundial.
El escritor alemán comenzó entonces a
ordenar las visiones de la «Vida de María».
Brentano murió dejando la tarea inacabada.
En lo sucesivo, distintos especialistas
editaron los «Diarios» y compilaron, cada
uno a su modo, las visiones sobre la
Iglesia, el Antiguo Testamento, la Vida
pública de Jesús y la Iglesia naciente.
«No hallé en su fisonomía ni en su persona
el menor rastro de tensión ni exaltación»,
afirmó Brentano tras conocer a la religiosa.
«Todo lo que dice es breve, simple,
coherente, y a la vez lleno de profundidad,
amor y vida».
El famoso director y actor
de cine, Mel Gibson, queriendo
hacer una película sobre la pasión del
Señor, rezaba en su despacho cuando el libro
de la Pasión de Catalina Emmerick se
desprendió del librero y cayó sobre sus
piernas. Esta experiencia asombrosa llevó al
Sr. Gibson a inspirarse en este libro para
hacer la película «The Passion» («La
Pasión»).
Mientras se
comenzaba a escuchar sobre esta
extraordinaria película, el Vaticano anunció
que Ana Catalina será pronto beatificada.
ALABADO SEA JESUCRISTO.
Declarada Venerable a finales del
siglo XIX, su proceso de beatificación se
reanudó en 1972. En el 2001se declaró la
heroicidad de sus virtudes.